Un plato de gambas acompañadas de una cerveza rubia: un placer sencillo e insuperable. Pero hay más: el marisco tiene muchos más amigos entre los diferentes tipos de cerveza, algunos bien extravagantes.

Pedimos a Raúl Fernández, director de producción de Cervezas La Virgen y uno de los mayores expertos en cervezas de España, que seleccione algunos platos emblemáticos cocinados con productos del mar y el tipo de cerveza perfecto para acompañarlos.

 


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Arroz con bogavantecon Oude Geuze

Este maridaje no es tan sensorial, es simplemente sublime: el mejor marisco con la mejor cerveza, lo más intenso, complejo, difícil de conseguir… pero aún así, sensorialmente funciona. La Geuze aporta acidez, madera, complejidad, carbonatación, ayuda a seguir comiendo.

 

Lobster Roll con NEIPA

Maridaje geográfico: New England en la mesa. Quizá es poco convencional, pero funciona y mola mucho. El más instagrameable de todos. La mantequilla del roll, la untuosidad de la langosta, no se ve contrapuesta o cortada o atenuada por la birra, si no todo lo contrario, más untuosidad, cuerpo, textura y sedosidad, cerveza muy afrutada y muy potente de aroma. Hedonista y excesivo. Millenial.

 

Calamares fritos con Pils

Castizo. Si funciona, porque inventar cosas raras. Frito y crujiente/tierno del calamar con amargo, crispy y la facilidad de beber una buena Pils, la cerveza más delicada y hasta hace poco más menospreciada por los supuestos conoceurs.

 

Ostras con Dry Stout

Clásico irlandés, no podíamos dejarlo fuera. Incluso hay un festival dedicado solo a este maravilloso maridaje. El punto salino y yodado de las ostras va perfectamente con el torrefacto y la cremosidad de una Stout tradicional, bebible, cremosa, sedosa y seca. Las Stouts ligeras son más fáciles de maridar de lo que parece.

 

Pulpo a feira con West Coast IPA

Picante con amargo, clásico básico llevado a Cambados desde San Diego. Pimentón picante y ahumado que es atenuado por el pino, la resina y el punto de caramelo de una IPA americana clásica para poder seguir comiendo.

 

Marmitako con Belgian Triple

Un plato contundente requiere una cerveza contundente, pero bebible, con matices especiados, pimientas, que resaltan sobre la complejidad del sofrito y lo complejo de un buen bonito, pero lo equilibran y le aportan matices.

 

Gambas a la plancha con Saison

Sencillo pero efectivo, para picotear como si no hubiera un mañana, pero con clase.

 

Mejillones al vapor con Witbier

También muy clásico: una olla entera de mejillones hervidos con hierbas y para ello una cerveza con ese punto herbal, pero muy refrescante, poca graduación, afrutada, carbonatación elevada pero no exagerada.

 

Fish tacos con Mexican Lager

De nuevo un maridaje geográfico: los tacos con el cilantro y la lima, una cerveza ligera, para beber fresca, sin complejidades, en un chiringuito con vistas al mar, no puede haber mejor plan. Y tampoco hay mucho más que explicar, si no se entiende es porque no se conoce.

 

Sushi con Belgian Blonde

Entendiendo por Belgian Blonde una de las modernas belgas (De la Senne, de Ranke) un poquito más amargas de lo tradicional para ellos, pero con la complejidad de sus cepas de levadura, perfecto con el umami y el yodo.

 

Rodaballo a la brasa con Oud Bruin

Brutal. La textura del rodaballo con la bipolaridad de la Oud Bruin, el punto refrescante por un lado y de la madera por otro, vainilla y cerezas. El punto graso del rodaballo se corta con la acidez acética. Contraste extremo, perfecto para que cada trago, corte, limpie e invite a seguir bebiendo. Y viceversa.

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